Cuando llega marzo y la primavera empieza a notarse en Trevélez, el cambio no solo se percibe en las calles o en el paisaje. También ocurre en los secaderos.

Quien pasea por el pueblo nota que los días se alargan y que el frío pierde intensidad. Pero dentro de un secadero, ese cambio de estación se traduce en algo más concreto: variaciones en la ventilación natural, en la humedad y en el ritmo de curación.

El jamón no se cura igual en enero que en marzo. Y entender por qué es una de las claves que explicamos en el Museum Vallejo.

La altitud no cambia, pero el aire sí

Trevélez mantiene su altitud todo el año, pero el comportamiento del aire varía con las estaciones. En invierno, el frío intenso acelera ciertas fases de secado. En primavera, la subida progresiva de temperatura obliga a ajustar la ventilación y a vigilar de forma más precisa cada pieza.

No se trata de intervenir artificialmente, sino de saber leer el entorno.

En el museo mostramos cómo el proceso tradicional depende de factores naturales que evolucionan mes a mes. Marzo es un punto interesante porque marca el paso de una fase más cerrada a otra más dinámica.

Un momento clave en el ciclo anual

En primavera, muchas piezas ya han superado la fase inicial de curación y empiezan a desarrollar matices más definidos. Es un periodo en el que el control visual y la experiencia del maestro jamonero resultan fundamentales.

Para el visitante, comprender esto cambia la manera de mirar el producto. Deja de ser algo estático para convertirse en un proceso vivo, que evoluciona con el clima.

Por eso, visitar el Museum Vallejo en marzo no es lo mismo que hacerlo en pleno invierno o en verano. Se entiende mejor la transición, el equilibrio y la importancia del entorno.

El territorio como protagonista real

A veces hablamos del territorio como un concepto abstracto. Pero en Trevélez no lo es. La altitud, el aire y las estaciones influyen directamente en el resultado final.

La primavera no es solo un cambio de paisaje; es un momento dentro del ciclo anual que afecta al ritmo natural de trabajo.

En el Museum Vallejo intentamos mostrar precisamente eso: que detrás de cada pieza hay tiempo, observación y adaptación constante al entorno.

Marzo es un buen mes para descubrirlo. Te esperamos.

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